Empatía y responsabilidad ante el futuro que deje la pandemia, por Giuliano Pelorosso

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Domingo 29 de Marzo, décimo día de cuarentena, tenemos mucha información e igual seguimos viendo personas que transitan por las calles de la ciudad como si nada estuviese pasando.
El “aislamiento obligatorio” no es solo una obligación, es una forma de tener empatía por los demás. La cuarentena es incómoda pero a su vez sencilla, cuanto más rigurosos seamos al cumplirla, menos tiempo debería durar, y repito: no solamente nos estamos cuidando nosotros, estamos cuidando a toda la ciudadanía.
El #QUEDATEENCASA no es igual para todos, no es lo mismo para las personas que tienen una cierta comodidad en sus casas y barrios, que para algunas familias que viven en condiciones vulnerables, hacinadas y en la pobreza. No es lo mismo para los comerciantes o profesionales que viven a la semana o a la quincena y tienen que pagar sueldos, impuestos, alquileres, gastos fijos, etc. Ni muchos menos para los que salen todos los días a ganarse lo que después gastarán en la comida familiar del día.
La medida del aislamiento tarde o temprano terminará, pero el impacto de tener un país paralizado va a perdurar. Cuanto menos lo cumplamos y más dure, el costo va a ser muy alto.
Corremos grandes riesgos de tener un colapso multisistemático, es decir: en la salud, en la economía y en la estructura social. Vamos a tener más personas en la pobreza, con sectores que pasarán miseria y hambre, como también puede llegar a haber más personas desempleadas, con la desesperanza y el daño que eso trae consigo.
No intentar prevenirlo, ni imaginar ésta situación, sería muy irresponsable.
La economía de la ciudad, las pymes, los comercios, los profesionales, los cuentapropistas, los albañiles, etc. van a verse muy afectados, y aún más los que viven de changas y trabajan en negro.
Ante todo esto ¿Cuánto es el tiempo que podrían quedarse estos ciudadanos en sus casas, sin que se vean en la urgencia de desobedecer? Es necesario que hagamos éstas preguntas, ¿Se puede hacer algo distinto o lo que se está haciendo es lo único posible? ¿Se saben los costos de hacer esto o después se verán?
Ésta pandemia obliga a pensar más, a no creerse los dueños de la verdad, a ser humildes, solidarios, tener empatía, y a ser responsables.
Nuestra responsabilidad nos ayudará a enfrentar lo que se viene, sabemos que no va a ser fácil y como se lo dije en privado al intendente, el radicalismo está dispuesto a colaborar.
Fuerza y Adelante Baradero!